CURACION PSIQUICA

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CURACION PSIQUICA

Mensaje por ESPLENDOR el Mar Mayo 08, 2012 11:40 am

CURACION PSIQUICA



Son muchos los que piensan que la curación psíquica es extraña y esotérica, y sin embargo, ¿qué podría ser más extraño y más esotérico que las poderosas drogas que ingieren por pres­cripción médica y que producen efectos colaterales que consti­tuyen una amenaza para la salud? A lo largo de mis experien­cias con la curación psíquica, jamás he sentido, visto u oído hablar de un solo efecto colateral nocivo.

Las investigaciones médicas están descubriendo cada vez más acerca da la relación existente entre el cuerpo y la mente.) Entre todos los-esfuerzos de investigación diferentes y aparen­temente no relacionados entre sí, existe una consistencia fascinante acerca de los hallazgos. Resulta que en ello la mente juega un papel misteriosamente poderoso.

Si Control Mental fuera perfecto (no lo es; todavía estamos aprendiendo) creo que todos tendríamos un cuerpo perfecto, todo el tiempo. Sin embargo, es un hecho ineludible el que ya sabemos lo suficiente para fortalecer con nuestra mente las facultades de reparación del cuerpo, con el objeto de que las enfermedades se puedan combatir con mayor éxito. Desde luego los métodos sencillos de Emile Coué dieron resultados, y los métodos de Control Mental, que incluyen los de Coué, funcionan con una fuerza todavía mayor.

Obviamente, conforme usted adquiera mayores aptitudes para la autocuración requerirá de menos atención médica. Empero, en esta etapa del desarrollo de Control Mental, y en esta etapa de su dominio de lo que hemos elaborado, resulta de­masiado prematuro que los médicos de la nación se jubilen. Lo que usted debería hacer es consultarlos, como lo haría nor­malmente, y seguir los consejos que le den. Lo que puede ha­cer es sorprenderlos con la velocidad de su recuperación. Algún día ellos se preguntarán qué fue de usted.

Un gran número de graduados informan que usan Control Mental en emergencias para reducir las hemorragias y el dolor. Ejemplo: la esposa del señor Donald Wildowsky se encontraba de viaje en Texas, en una convención con su esposo. Según lo reporta el periódico Bulletin, de Norwich, Connecticut, ella se zambulló en una alberca y se provocó la ruptura de un tímpano.

"Nos encontrábamos a kilómetros de distancia de una ciu­dad, y yo no quería obligarlo a partir a la mitad de la conven­ción", dijo ella, según las palabras que le atribuyen en el diario. "Así que me puse a nivel, coloqué mi mano sobre mi oreja, me concentré en el área dolorida y dije: «¡Desapareció, des­apareció, desapareció!»

"La hemorragia se detuvo de inmediato y el dolor cesó. Cuando finalmente vi a un doctor, este se quedó sin habla a causa de su asombro".

En la autocuración, hay que seguir seis pasos bastante sencillos:

El primero consiste en empezar, en Beta, a sentir que uno se está convirtiendo en una persona amorosa (y por lo tanto capaz de perdonar), y a considerar que el amor constituye un objetivo en sí mismo. Esto probablemente requerirá de una limpieza mental bastante concienzuda (véase el capítulo Cool.

Segundo, póngase a nivel. Este solo hecho constituye un paso primordial hacia la autocuración en virtud de que, como mencioné con bastante anterioridad, en este nivel el trabajo negativo de la mente (todas sus culpas y enojos) se neutraliza, y el cuerpo queda libre para hacer aquello para lo que lo diseñó la naturaleza: repararse a si mismo. Desde luego, es po­sible que usted tenga sentimientos auténticos de culpabilidad y enojo, pero hemos descubierto que estos se experimentarán únicamente en el nivel externo, o nivel Beta, y que tienden a desaparecer conforme usted practica el Control Mental.

Tercero, háblese a sí mismo mentalmente acerca del primer paso: exprese su deseo de realizar una concienzuda limpieza mental... usar palabras positivas, pensar en forma positiva, convertirse en una persona afectuosa.

Cuarto, experimente mentalmente la enfermedad que lo está aquejando. Utilice la pantalla mental y observe y sienta la enfermedad. Este paso debe ser breve: su propósito consiste simplemente en concentrar su energía curativa en el punto en el que se le necesita.

Quinto, borre rápidamente esta imagen de su enfermedad y experimente la sensación de que está completamente curado. Sienta la libertad y la alegría que le provoca el hecho de tener una salud perfecta. Aférrese a esta imagen, demórese obser­vándola, disfrútela, y adquiera la convicción de que la merece, de que en este estado de salud, se encuentra completamente en armonía con las intenciones de la naturaleza respecto a usted.

Sexto, refuerce su limpieza mental una vez más, y finalice expresando para sí mismo estas palabras: "Cada día en todos sentidos me siento mejor, mejor y mejor".

¿Cuánto tiempo es conveniente que se prolongue esto y con qué frecuencia lo debe llevar al cabo?

Mi experiencia me dice que quince minutos es un periodo adecuado. Lleve al cabo este ejercicio tan frecuentemente como le sea posible, no menos de una vez al día. Aquí no hay "de­masiado".

Permítame que divague un momento. Es posible que haya oído decir que la meditación es un cosa muy buena pero que es preciso tener cuidado de no fascinarse con ella hasta el grado de que se practique en exceso. Esto, dicen, puede conducir a un aislamiento del mundo y a una preocupación enfermiza con uno mismo. Yo no sé si esto será cierto o no. .Esto se dice de otras disciplinas meditativas, no de Control Mental. Nos­otros hacemos resaltar nuestra participación con el mundo, no el aislamiento de él; no buscamos pasar por alto los problemas prácticos ni ignorarlos, sino enfrentarlos sin rodeos para resol­verlos. No es posible excederse en esto.

Regresemos a la autocuración: el primer paso no tiene fin. Póngalo en práctica en Beta, Alíalo Theta. Vívalo. Si siente que se le escapa durante el día, junte sus tres dedos por un ins­tante para reforzar la idea en forma instantánea.

Muchos de nuestros centros de Control Mental publican boletines noticiosos para sus graduados. Estos están repletos de informes procedentes de graduados que hablan sobre lo que Control Mental ha hecho por ellos. Las narraciones sobre la manera en la que controlan dolores de cabeza, asma, fatiga y presión arterial elevada son demasiado numerosas para con­tarlas.

Aquí tenemos una, que elijo porque el autor es médico de profesión.

Desde que tenía aproximadamente once años de edad padecí jaquecas de migraña. Al principio se producían ocasionalmente y se podían controlar, pero conforme yo crecía las jaquecas empeoraban y finalmente empecé a pa­decer "jaquecas múltiples" que duraban tres o cuatro días, con un intervalo de solo dos días entre cada ataque. Una migraña verdaderamente intensa es desoladora ... por lo general afecta a un lado de la cara y la cabeza. Se siente como si los ojos estuvieran siendo empujados de sus órbi­tas. Parece como si nos apretaran con una prensa y el estó­mago nos da volteretas. En ocasiones el ataque se alivia por medio una preparación específica, una droga vasocons­trictora, misma que se tiene que tomar al principio, mien­tras el dolor es todavía tolerable. Una vez que el dolor ha progresado durante algún tiempo nada lo aliviará excepto el paso del tiempo. Yo estaba llegando al punto en el que tenía que tomar la preparación cada cuatro horas, e incluso así el alivio solo era parcial.

Así que acudí a un especialista en dolores de cabeza, quien me practicó un examen completo para asegurarse de que yo no tuviera ninguna anormalidad física o neurológica. Me dio consejos y un tratamiento que yo ya había estado poniendo en práctica; los dolores continuaron.

Una de mis pacientes era graduada de Control Mental, y a lo largo de un año aproximadamente me había estado sugiriendo que fuera con ella a Control Mental. Yo siempre le decía que no creía en esas tonterías. Entonces un día la atendí cuando me encontraba en el cuarto día, aproxima­damente, de un dolor de cabeza, y debo de haber tenido un color verdoso porque ella me dijo: "¿No es hora ya de que tome el curso de Control Mental? La semana entrante se inicia un nuevo curso..., ¿por qué no viene conmigo?"

Me inscribí en el curso, y asistí fielmente todas las no­ches, y en efecto, no tuve una sola jaqueca esa semana. Pero una semana después de que terminé el curso me desperté con un terrible dolor de cabeza y tuve una oportunidad para comprobar si mi programación daría resultado. Hice un ciclo de relajamiento y salí... desapareció el dolor de cabeza... me sentía maravillosamente. ¡Era un milagro! Cinco segundos más tarde volvió el dolor de cabeza, esta vez más intenso. No me di por vencido, así que hice otro ciclo, y el dolor de cabeza desapareció momentáneamente, pero después volvió. Tuve que atravesar por unos diez ci­clos, pero no cejé y no tomé la medicina para las jaquecas de migraña. Me dije que lo lograría y la jaqueca finalmente se me quitó.

Durante un tiempo no tuve dolores de cabeza, pero es­porádicos alrededor de tres meses después de esto, pero ni siquiera tuve que tomar una aspirina. Desde que tomé el curso de Control Mental no he tomado una sola aspiri­na. ¡Realmente funciona!

Aquí tenemos otro informe, procedente de una monja, la hermana Bárbara Burns de Detroit, Michigan. Escogí este caso porque la hermana Bárbara ha hecho un uso ingenioso de sus propios mecanismos activadores.

Durante veintisiete años había usado anteojos porque pa­decía de astigmatismo miópico. Conforme iba aumentando su miopía, se aumentaba la graduación de sus anteojos, cosa que reducía la agudeza respecto a la distancia. Antes de que mejo­rara su vista fue necesario que empezara a usar bifocales. En­tonces, en julio de 1974, decidió usar Control Mental. En estado profundo de meditación se dijo a sí misma: "Cada vez que parpadee, mis ojos se ajustarán adecuadamente al foco, como la lente de una cámara". Durante cada sesión de medita­ción ella repetía esto, y al cabo de dos semanas empezó a ver sin anteojos, aunque todavía los necesitaba para leer. Consultó al doctor Richard Wlodyga, un optometrista (y graduado de Control Mental), que le dijo que tenía la córnea ligeramente deformada. La hermana Bárbara insertó la corrección de la córnea en sus sesiones de., meditación a lo largo del intervalo de unas cuantas semanas antes de presentarse a otro examen con el doctor Wlodyga.

A continuación tenemos un fragmento de una carta que nos escribió el doctor Wlodyga, a instancias de la hermana Bárbara:

Examiné a la hermana Bárbara por vez primera el 20 de agosto de 1974...

Volví a examinarla el 26 de agosto de 1975. No había usado anteojos durante un año...

[La] paciente ha tenido una reducción en la proporción de miopía manifiesta hasta un nivel en el que los anteojos se han vuelto innecesarios.

Desde luego, el médico con jaquecas y la hermana Bárbara Burns no padecían "enfermedades terribles" del tipo de las que nos enseñan a temer. ¿Puede ayudar el Control Mental en el caso de que una de estas enfermedades nos llegara a aquejar, o es preciso que nos limitemos a tomar nuestras medicinas y esperar a que transcurra el tiempo? Vamos a dar un vistazo a la que es probablemente la enfermedad más temible de todas: el cáncer.

Puede ser que usted haya leído algo acerca de la labor del doctor O. Cari Simonton, especialista en cáncer. Marilyn Ferguson describió parte de su obra en su reciente libro titu­lado The Brain Revolution, y en el número de enero de 1976 de la revista Prevention Magazine se publicó un artículo acer­ca de él, titulado Mind Over Cáncer, por Grace Halsell. El doctor Simonton, que recibió entrenamiento en las técnicas de Control Mental, ha adaptado con éxito algunas de estas técni­cas al tratamiento de sus pacientes.

Cuando él estaba a cargo de la terapia de radiación en Travis Air Force Base, cerca de San Francisco, estudió un fenómeno extraño, aunque muy conocido: los casos de personas que, sin razón alguna aparente para la medicina, se recuperan del cán­cer. Estos casos se conocen como "remisiones espontáneas", y constituyen un porcentaje sumamente reducido de todos los pacientes de cáncer. Si pudiéramos descubrir la causa por la cual se recuperan estos pacientes, razonó el doctor Simonton, tal vez podríamos encontrar una manera de provocar las re­misiones. .

Descubrió que estos pacientes tenían algo muy importante en común: con frecuencia eran individuos positivos, optimistas y decididos. En un discurso pronunciado ante la Convención de Control Mental realizada en Boston en 1974, él dijo:

El factor emocional más importante identificado por los investigadores en el desarrollo del cáncer en general, es una pérdida significativa, de seis a dieciocho meses antes del diagnóstico de esta enfermedad.

Esto se ha demostrado en varios estudios a largo plazo realizados por investigadores independientes con grupos experimentales... Observamos que no es solo esa pérdida la que constituye un factor significativo, sino que es la manera en la que el individuo reacciona ante dicha pérdida.

La pérdida tiene que ser lo suficientemente seria para provocar una sensación de desamparo y desesperanza que

persiste en el paciente. De esta manera, parecería que su resistencia fundamental disminuye, cosa que permite que la malignidad se desarrolle clínicamente.

En otro estudio realizado en Travis Air Force Base, y sobre el cual se informó en la revista Journal of Transpersonal Psy-chology, el doctor Simonton clasificó las actitudes de 152 pa­cientes de cáncer en cinco categorías que iban desde intensa­mente negativa hasta intensamente positiva. Después clasificó sus reacciones a la terapia desde excelente hasta deficiente. Para 20 de estos pacientes, los resultados de su tratamiento fueron excelentes, si bien la condición de 14 de ellos era tan seria que habrían tenido una oportunidad menor al cincuenta por ciento de vivir cinco años. Lo que inclinó la balanza a su favor fue su actitud positiva. En el otro extremo de la escala, de los 22 que mostraron resultados deficientes del tratamiento, ninguno de ellos manifestó esta actitud positiva.

No obstante, cuando algunos de los pacientes más positivos regresaron a sus hogares, se produjo un cambio en sus actitu­des, "y vimos que su enfermedad se modificó en forma corres­pondiente". Era claro que sus actitudes, más que la gravedad de su enfermedad, jugaron el papel predominante.

El editor de la revista Journal citó las siguientes palabras del doctor Elmer Green, de la Fundación Menninger: "Cari y Stephanie Simonton están... obteniendo resultados notables en el control del cáncer por medio de un acoplamiento entre la visualización para regulación fisiológica y la radiología tra­dicional".

En el discurso que pronunció en Boston, el doctor Simon­ton citó las palabras del presidente de la American Cáncer Society, Eugene Pendergrass, quien dijo en 1959: "Existen algu­nas pruebas de que el progreso de la enfermedad en general se ve afectado por la angustia emocional. Tengo la sincera esperanza de que podamos ampliar nuestra búsqueda para que incluya la posibilidad bien definida de que dentro de nuestra mente exista un poder capaz de ejercer fuerzas que puedan acelerar o inhibir el progreso de esta enfermedad".

En la actualidad el doctor Simonton es director médico del Cáncer Couseling and Research Center ubicado en Fort Worth, en donde él y su coterapeuta, Stephanie Mathews-Simonton, entrenan a sus pacientes para que participen mentalmente en su propio tratamiento.

"Verán, yo empecé con la idea de que la actitud de un paciente jugaba un papel en su reacción ante cualquier forma de tratamiento y podía influir en el curso de su enfermedad. Al explorar esto, descubrí que los conceptos de Control Men­tal (retroalimentación y meditación) me proporcionaban un ins­trumento que podía usar para enseñar al paciente la manera de iniciar la interacción y participar en su propio proceso de cu­ración. Yo diría que este es el instrumento que por sí solo es lo más poderoso que poseo para ofrecerlo al paciente como ayuda emocional".

Uno de los primeros pasos que el doctor Simonton sigue en el entrenamiento de sus pacientes consiste en desterrar el temor. Una vez que se inicia esta preparación, "caemos en la cuenta de que el cáncer es un proceso normal que tiene lugar en todos nosotros, que tenemos células cancerosas que conti­nuamente están dando origen a una degeneración maligna. El cuerpo las reconoce y las destruye al igual que a cualquier proteína extraña... No se trata sencillamente de deshacerse de todas las células cancerosas, ya que desarrollamos este tipo de células todo el tiempo. Se trata de hacer que el cuerpo vuelva a triunfar y se haga cargo de sus propios procesos".

La doctora Simonton dijo en su discurso:

La mayor parte de la gente visualiza el cáncer como una cosa muy desagradable, maligna, traicionera, que puede en­trar a hurtadillas, que tiene un enorme poder y que una vez que empieza, no hay nada que el cuerpo pueda hacer. En realidad la célula cancerosa es una célula normal que se ha vuelto loca... Es una célula sumamente torpe: se reproduce con tal rapidez que en muchas ocasiones consu­me su propia provisión de sangre y se muere de hambre. Es débil. Si se le corta, se le aplica radiación, o se le trata por medio de la quimioterapia, y llega a enfermarse, ya no puede recuperar su salud. Muere.

Ahora compárela con una célula saludable. Sabemos que en el tejido sano usted se puede cortar un dedo, y si no hace nada más que vendárselo, el dedo sanará por sí mis­mo. Sabemos que los tejidos sanos se reparan por sí mismos... no devoran su propio abastecimiento de sangre. A pesar de ello, observe la imagen mental que tenemos de esas cosas. Es evidente el poder que le atribuimos a la en­fermedad por medio de nuestros temores y las imágenes mentales que empleamos en nuestros temores.

En relación con las técnicas de relajamiento y visualización que ellos usan junto con la terapia de radiación, la señora Simonton dijo:

Es probable que el instrumento más valioso que posee­mos sea la técnica de las imágenes mentales.

Existan tres cosas fundamentales que pedimos a nues­tros pacientes que lleven al cabo. Les pedimos que visua­licen su enfermedad, que visualicen su tratamiento y que visualicen el mecanismo de inmunidad de su cuerpo.

En nuestras sesiones de grupo hablamos acerca de ima­ginar aquello que queremos que suceda, antes de creer que va a suceder. Parece que es importante imaginarlo de esta manera.

Una de las cosas esenciales sobre las que hablamos es la meditación. ¿Con qué frecuencia están meditando? ¿Qué hacen a lo largo de su sesión de meditación?

Bajada del Internet
gracias a mi primo Carlos Jimenez


http://www.mailxmail.com/curso-metodo-silva-control-mental/use-mente-mejorar-salud

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